Merlí (2015)

Ficha técnica

Comedia · Drama · Héctor Lozano · 40min

Sinopsis

El profesor de filosofía Merlí Bergeron escoge un grupo de alumnos de bachillerato para convertirlos en los peripatéticos del siglo XXI. Como si tratara de un nuevo Aristóteles, Merlí les enseñará a cuestionar las cosas y a reflexionar. Pero, por su carácter irónico e irritante, despierta antipatías en el instituto, porque no todos los profesores están dispuestos a aguantar sus manías. Ni tampoco su hijo, el alumno más difícil que ha tenido jamás y con el que intentará mejorar su relación.

Veredicto

Serie filosófica profunda con crudeza adolescente; exige discernimiento parental.

Análisis detallado

Merlí, producción catalana de 2015, se sitúa en el plano filosófico y moral, presentando a un profesor de filosofía que emula a Aristóteles para formar 'peripatéticos' modernos en un instituto de bachillerato. El conflicto central radica en la tensión entre el cuestionamiento socrático —saludable para despertar el asombro y el sentido común— y un relativismo moral subrepticio que permea las tramas adolescentes. La serie explora dilemas éticos con rigor dialéctico: libre albedrío versus determinismo, filiación paterna y maduración personal, pero a menudo resuelve tensiones inclinándose hacia una antropología subjetivista, donde la verdad se diluye en preferencias individuales y el orden natural queda cuestionado sin raíces firmes. En temporadas posteriores, como la 2 y 3, se profundiza en exploraciones de sexualidad y relaciones que normalizan la promiscuidad juvenil y visiones poliamorosas, instrumentalizando la compasión para validar elecciones contrarias a la ley natural del matrimonio y la castidad. No hay contrabando ideológico woke agresivo, pero el relativismo moral —etiquetado como virtud— cierra puertas al florecimiento humano pleno, reduciendo la Gracia y la Redención a meras narrativas filosóficas sin trascendencia explícita. La relación padre-hijo ofrece destellos de filiación redentora, honrando la ecología de los vínculos, aunque eclipsada por el cinismo irónico del protagonista. Antropológicamente, fomenta responsabilidad en algunos arcos heroicos, pero el tono TV-MA introduce crudeza sexual y lingüística que tensiona la inocencia. Ideal para adolescentes maduros con guía parental, transforma el entretenimiento en diálogo sobre virtudes cardinales, pero exige vigilancia ante el riesgo de 'hombres sin pecho': intelecto sin virtud.