Try Seventeen (2002)

Ficha técnica

Comedia · Romance · Drama · Jeffrey Porter · 1h 36min

Veredicto

Veto por erotismo explícito y crudeza sexual incompatible con el florecimiento humano.

Análisis detallado

Try Seventeen (2002), dirigida por Jeffrey Porter, se sitúa en el plano moral y filosófico, explorando la transición de la adolescencia a la adultez mediante la mirada ingenua de Jones Dillon, una joven de 17 años que abandona su hogar para reinventarse en un mundo bohemio. El conflicto central radica en la tensión entre el anhelo de filiación y la seducción de la autonomía desordenada, donde la protagonista navega relaciones triangulares marcadas por infidelidades y promiscuidad. Desde una antropología realista, la obra ilustra el libre albedrío mal ejercido: Jones persigue el florecimiento humano a través de vínculos efímeros, pero estos la exponen a la fragmentación emocional, revelando la ley natural de la sexualidad como orden hacia la donación integral, no el consumo hedonista. No hay contrabando ideológico evidente; la narrativa critica subrepticiamente el relativismo sexual al mostrar sus costos en soledad y desilusión, sin promover agendas disruptivas. Sin embargo, el exceso de crudeza visual —escenas de sexo explícito, desnudos frontales y masturbación— eleva el contenido sensible a niveles que desdibujan cualquier virtud narrativa, convirtiendo la obra en un riesgo para la formación de la conciencia, especialmente en jóvenes. La certificación R se justifica por esta intensidad erótica, que prioriza el sensacionalismo sobre el realismo alegre chestertoniano. Ausente de gracia trascendente o redención explícita, deja un vacío que invita a reflexionar sobre el orden natural de los vínculos, pero su ejecución visual veta su accesibilidad familiar. En última instancia, prioriza el shock sobre el asombro ante la dignidad humana.