Ágora: La caída del imperio romano (2009)

Agora

Ficha técnica

Aventura · Drama · Historia · Alejandro Amenábar · 2h 21min

Sinopsis

En el siglo IV, Egipto era una provincia del Imperio Romano. Su ciudad más emblemática, Alejandría, se había convertido en el último baluarte de un mundo en crisis, confuso y violento. En el año 391, las revueltas callejeras alcanzaron una de sus instituciones más legendarias: la biblioteca. Atrapada tras sus muros, la brillante astrónoma Hypatia, filósofa y atea, lucha por salvar la sabiduría del mundo antiguo, sin percibir que su joven esclavo, Davo, se debate entre el amor que le profesa en secreto y la libertad que podría alcanzar uniéndose al imparable ascenso del cristianismo.

Veredicto

Presenta el cristianismo primitivo como fanatismo intolerante destructor de la sabiduría pagana.

Análisis detallado

Ágora se sitúa en el plano teológico y filosófico, dramatizando el conflicto entre la filosofía pagana neoplatónica, encarnada en Hypatia, y el ascenso del cristianismo en Alejandría del siglo IV. La obra construye una narrativa maniquea: los paganos y judíos como guardianes de la sabiduría racional, mientras los cristianos, bajo el obispo Cirilo, aparecen como hordas fanáticas que incendian la Biblioteca y asesinan a la filósofa en un acto de barbarie litúrgica. Esta visión distorsiona la historia real, donde el cristianismo preservó gran parte del saber antiguo mediante monjes copistas, y omite el contexto de revueltas mutuas entre facciones. Hypatia, atea racionalista, se erige en mártir de la Razón contra la Fe, ignorando que la Iglesia Católica integró la filosofía aristotélica y platónica en su teología, culminando en Santo Tomás. La película instrumentaliza el libre albedrío de Davo, esclavo convertido al cristianismo, para sugerir que la fe equivale a sumisión irracional. No hay destellos de Gracia redentora ni trascendencia; el cristianismo se reduce a poder opresor, contrariando la antropología cristiana de la persona como imagen de Dios, llamada a la virtud mediante la ley natural y la Revelación. Aunque visualmente impactante, su agenda encubierta deconstruye la filiación histórica de la Iglesia, presentando la fe como enemiga del orden racional. Padres, evalúen si esta subversión antropológica nutre la sabiduría o siembra confusión en sus hijos.